¿Cuándo avalar una hipoteca?

Si tu hija o hijo te pide avalar su préstamo hipotecario, no te dejes llevar sólo por los sentimientos. Es clave que entiendas y te asegures de varios puntos como lo que exige el banco, si la hipoteca a avalar es razonable, la capacidad económica de tu hija o

hijo para afrontar los gastos de la hipoteca, etc. Todo debes de estudiarlo muy bien y por supuesto, de la manera más objetiva. Estudiar la oferta vinculante y conocer las escrituras del piso no lo debes dejar pasar y si tiene dudas, pide ayuda a un experto.

Avalar un préstamo hipotecario significa que vas a tener que asumir los mismos riesgos que si lo solicitaras, pero, además, ¡sin ningún beneficio para tí!.

El aval o fianza de un préstamo hipotecario

El aval o fianza en un préstamo hipotecario es una obligación porque obliga a pagar si un tercero no lo puede hacer.
Por otra parte, renunciar a los beneficios del fiador supone poner en riesgo el patrimonio de quien solicita un préstamo hipotecario.

Avalar o no avalar... ¡esa es la cuestión!

Si te pide tu hija o hijo que seas quien va a avalar su hipoteca, en primer lugar debes preguntarte, ¿por qué?, ¿será que la entidad es muy pruedente?, ¿será que siempre busca garantías y le obligan a que haya avalistas?... Con estas preguntas no se quiere preguntar lo mismo. Si quien pide el préstamo hipotecario no consigue superar por poco los estándares mínimos para dar viabilidad a la operación, avalar servirá para cubrir el análisis del riesgo de la operación. Pero..., ¿hasta dónde son prudentes estos mínimos estándares?. Hay que pensar que si la entidad los exige será porque ve riesgo y el avalista es quien "sale" a cubrirlo arriesgando su patrimonio.
En este caso, habría que "dejarse de sentimentalismos" y no avalar.

Piénsalo fríamente. Vas a arriesgar tu dinero porque tu hija o hijo ha decidido comprarse un inmueble con dinero del banco sin estar claro su capacidad para cubrir los gastos del préstamo hipotecario y tu patrimonio es la garantía, el aval en caso de que la operación no salga bien. Debemos estar muy seguros de la solvencia de nuestra hija o hijo y que en caso de tener que pagar sería por una circunstancia "extraordinaria" y que si llegase, en caso de haber avalado, se dispondría del dinero suficiente para hacer frente al pago de la deuda.

¿Y con quién compra nuestro hijo o hija? Es algo fundamental que también hay que evaluar bien porque es bien distinto que compre solo o con una pareja, que puede romper en un futuro. Si sólo eres tú quien avala y no los padres de la pareja, debes de saber que hay incentivos perversos para desentenderse de la hipoteca de la expareja cuyos padres no han avalado.

Si no avalas a tu hijo o hija, te encontrarás con que probablemente te quiera convencer explicándote que nunca dejará de pagar su hipoteca, pero una cosa es la buena voluntad y otra los hechos que están por llegar, rodeados de circunstancias que pueden variar en cada momento. No avalar el préstamo hipotecario de un hijo puede resultar muy duro, mucho, pero hay que explicarle que se hace por no poner en juego el patrimonio de toda la familia.

Clases de avales

Un aval, lejos de lo que muchos piensan, no compromete sólo la nómina. Sin embargo, si se firma como hipotecante no deudor, garantizando parte de la deuda con la propia vivienda, se limita el aval a la cantidad hipotecada de su casa, dejando libre el resto del patrimonio, por tanto, se minimiza el riesgo.
Es posible la firma de cláusulas como por ejemplo el tener que responder sólo con el 20% de la deuda pendiente o incluso firmar por cantidades de dinero determinadas.

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