Cláusulas de una hipoteca

Un préstamo hipotecario incluye muchas cláusulas que el cliente debe revisar antes de firmar el contrato. Entre estas, las famosas cláusulas suelo pueden ser muy perjudiciales para el cliente porque de estar en vigor, no se podrá beneficiar de las

bajadas de indicadores como es el caso del Euríbor.
Más de la mitad de personas en España está pagando una hipoteca, pero difieren de unas a otras en sus cláusulas hipotecarias.
Un mismo préstamo hipotecario puede variar sus condiciones de un cliente a otro, aunque se trate de la misma entidad ya que la capacidad económica de cada cliente, si es la primera o la segunda vivienda o la cantidad de productos que se escojan de los que el banco ofrece pueden variar el coste mensual de la hipoteca.
Lo que sí que poseen en común, más o menos, todos los préstamos hipotecarios es que se componen de cláusulas que pueden hacerlos más o menos ventajosos para el cliente y entre las cláusulas que puede recoger un contrato hipotecario, las más habituales son las siguientes: Cláusula suelo - Cláusula techo - Vencimiento anticipado del préstamo - Dación en pago - Tipo de interés - Comisiones - Cláusula suelo - Contratación de servicios adicionales

-Cláusulas suelo: unas de las más polémicas en la actualidad ya que en mayo de 2013 el Tribunal Supremo declaró nulas las que no eran lo suficientemente transparentes. A partir de ahí muchas entidades bancarias las eliminaron de sus hipotecas. En la actualidad la tendencia es a eliminarlas. La cláusula suelo consiste en que la entidad bancaria establece tipos de interés mínimos en la hipoteca siendo los usuarios los perjudicados si el Euríbor que es el índice de referencia de la mayoría de las hipotecas, queda por debajo del límite fijado en el contrato. El Euríbor está en mínimos históricos y los clientes con esta cláusula suelo no pueden beneficiarse de esto.
- Cláusula techo: sirve para establecer un tipo de interés máximo en las hipotecas, así si el Euríbor se disparase, el cliente no pagaría mucho más, tendría un tope.
- Dación en pago: es la entrega del inmueble al banco con el que se tiene constituida la hipoteca con el objetivo de finalizar la deuda.
- Vencimiento anticipado del préstamo hipotecario: si la hipoteca no contempla la dación en pago, lo normal es que una de sus cláusulas se refiera al supuesto de impago del cliente, pudiendo la entidad declarar vencido el préstamo hipotecario e intentar recuperar el importe pendiente de pago y la deuda que no se haya pagado con la venta del inmueble por medio de una ejecución judicial o extrajudicial de la hipoteca.
- Tipos de interés: es el precio que el banco cobra al cliente por prestale el dinero y será tipo fijo, variable o mixto.
- Comisiones: las hay de varios tipos, de estudio, de apertura, de modificación de condiciones, de compensación por amortización, de subrogación, etc. En el contrato hipotecario deben ir reflejadas todas las comisiones para que el cliente sepa lo que le costaría cambiar la hipoteca de banco o el precio que pagaría si las condiciones cambiasen.

Entre los servicios adicionales que conlleva un préstamo hipotecario, por ley es obligatoria la contratación de un seguro de hogar, pero no otros servicios como seguros de vida, etc. No obstante, hay bancos que sí que vinculan la hipoteca a otros productos suyos como condición para ofrecer unas garantías más favorables.

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