Cómo pedir tu hipoteca

Más difícil que decidir la vivienda a comprar es decidir cómo financiarla. La gran mayoría recurre al préstamo hipotecario porque no disponen de la totalidad del dinero para pagar la vivienda.


Pedir una hipoteca no es demasiado complicado pero es conveniente tener claros una serie de conceptos para conseguir las mejores condiciones.
Te indicamos a que se le debe de prestar especial atención cuando se vaya a pedir una hipoteca, además de los requisitos que debes de cumplir.
No se puede pedir una hipoteca sin cumplir con los requisitos para pedir este tipo de préstamo. Hoy en día, las entidades bancarias buscan un riesgo mínimo en el perfil de sus clientes y exigen las garantías suficientes que demuestren su capacidad para afrontar los pagos y satisfacer la deuda en el plazo convenido.
Por regla general se deben de haber cumplido 18 años para poder solicitar un préstamo hipotecario y no sobrepasar los 75 años. Si el cliente tiene menos de 35 años, suele disfrutar de condiciones más ventajosas por parte de la entidad bancaria.
Uno de los requisitos importantes será la solvencia económica de la persona que solicita la hipoteca, ya que los bancos pueden exigir unos ingresos mínimos mensuales. Otro de los requisitos será si se tiene un contrato de trabajo fijo. Los trabajadores con contratos temporales tendrán más difícil la concesión de una hipoteca.
Debido a la crisis económica, la lista de morosos se ha engrosado y las entidades bancarias antes de conceder una hipoteca confirman que sus clientes no formen parte de ninguna de estas listas. 
Otro aspecto a tener en cuenta es valorar es el estado civil del solicitante.

Para que una entidad bancaria apruebe una hipoteca exigirá información económica y personal al solicitante. Si el trabajo es por cuenta ajena, los documentos que suelen solicitar son el DNI y el NIF, la vida laboral, últimas nóminas, declaración de la renta y patrimonio, recibos de pagos de otros préstamos sea existieran, justificantes de cualquier otro tipo de ingresos, si hubieran. Si el trabajador es autónomo se le exigirá la presentación del DNI, NIF, última declaración de la renta y patrimonio, pagos anuales del el IVA además de los periódicos, vida laboral, justificar cualquier otro tipo de ingresos y los recibos de otros préstamos si existieran.

Para solicitar una hipoteca lo normal es acudir a una entidad bancaria, una caja de ahorros, una cooperativa de crédito o a un establecimiento financiero. La ventaja de firmar con alguna de las entidades es que el banco de España las supervisa.

Antes de solicitar cualquier préstamo hipotecario conviene saber qué cantidad de dinero se necesita. Muchas personas caen en el error de pedir sólo lo que cuesta la vivienda y olvidan otros gastos que van parejos a la constitución del préstamo y que corren por cuenta del solicitante como son los gastos de tasación, de gestoría, notariales, impuesto de actos jurídicos documentados, gastos de registro de la propiedad...

Hoy en día las entidades bancarias no suelen prestar el 100% del dinero que cuesta la vivienda, por tanto, hay que contar con los ahorros y hacer cuentas para ver si llega el dinero.
Un requisito que tiene en cuenta la entidad bancaria para conceder un préstamo hipotecario es que la cuota mensual de la hipoteca no sea superior al 50% de los ingresos mensuales del solicitante. De unas entidades a otras este porcentaje puede variar un poco, pero no suele variar mucho.

El tipo de interés de los préstamos bancarios es inferior al de otros tipos de financiación, pero sí no se paga al banco, éste se queda con la casa y en muchos casos se debe de seguir pagando la hipoteca. Antes de elegir un tipo u otro de hipoteca hay que fijarse en el tipo de interés. España la mayoría de hipoteca se constituyen a tipo de interés variable, el tipo fijo no es muy frecuente en España. También hay hipotecas con un tipo de interés mixto, que consiste en el pago fijo durante doce meses y transcurrido ese tiempo se comienza a aplicar un interés variable.

El contrato de un préstamo hipotecario tiene muchas cláusulas y el solicitante debe de comprender las todas antes de aceptar las condiciones que exige la entidad bancaria. Así pues, muchas entidades ofrecen y otras incluso obligan a contratar seguros y productos adicionales. Para el hipotecado la cláusula suelo es una de las peores porque en si el euríbor se desplomase por debajo del límite mínimo fijado en el contrato hipotecario, el solicitante estaría pagando más intereses de los que en principio le tocarían pagar.
Si se entrega el bien hipotecado a la entidad financiera para poner fin a la deuda, estaríamos hablando de la dación en pago.
Al periodo inicial de algunos préstamos en los que no se llega amortizar el préstamo sino que únicamente se pagan intereses se le denomina carencia. En España, no se utiliza este sistema y por contra se utiliza el denominado "sistema francés". La carencia alarga la vida del préstamo.
Las entidades bancarias también cobran dinero adicional por los servicios que presta el solicitante y a todos ellos se les denomina comisiones y lo que hacen es que aumente la deuda. En España, las comisiones más habituales son la de estudio, la comisión de apertura, la comisión por modificación de las condiciones del préstamo hipotecario, la de amortización, la comisión por cancelación anticipada... Es importante que antes de firmar cualquier hipoteca se sepa qué tipo de comisiones cobra o no la entidad bancaria.

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