Requisitos de acceso a un crédito puente

Los bancos y cajas de ahorros, se muestran reacios a ofrecer hipotecas puente por el riesgo que han de asumir. Ante una solicitud, para una hipoteca puente, los analistas comprueban con detalle la solvencia económica del candidato, así como su nivel de endeudamiento. Se solicita, además, el contrato de venta que el cliente firma para asegurarse de que el importe requerido coincide con la necesidad económica de la operación inmobiliaria. Tanto el tipo de interés que se aplica como las comisiones se reconsideran si se trata de operaciones de refinanciación: si el cliente no realiza la venta en el tiempo acordado y debe modificarse la hipoteca con nuevas carencias de pago, los intereses exigidos se elevarán. El complejo escenario económico y la caída en la venta y valor inmobiliarios no afectan, sin embargo, al importe que pueda conceder una hipoteca puente. Se otorgan siempre con el límite del 80% del valor de tasación, aunque éste sea cada vez menor.

Si el cliente que está demandando una de las hipotecas puente desea adquirir una vivienda nueva sobre plano y es propietario de otra, pueden darse dos situaciones. En el supuesto de que su casa actual no esté hipotecada, el banco o caja gestiona un crédito puente y le proporciona una carencia límite de uno o dos años, mientras dure la finalización de las obras y consiga venderla. Si las circunstancias son favorables, se desprende de ella, cancela la hipoteca puente con el importe adquirido en la venta y gestiona una hipoteca tradicional con el montante necesario para afrontar la nueva compra. El problema hoy es que algunas obras se paralizan por insolvencia económica de las constructoras, el periodo de carencia se agota antes de que finalicen las obras y el cliente debe empezar a pagar la hipoteca concedida sin el uso y disfrute de su nuevo inmueble.

Otro supuesto es que la vivienda del cliente esté hipotecada.
Entonces, la entidad financiera la amplía hasta el límite del 80% del valor de la propiedad. Si esta operación es inviable debido a que la tasación indique que su precio es insuficiente para garantizar el préstamo, se hipoteca también el inmueble que se pretende adquirir. Esto sólo puede realizarse con una compra-venta en firme, si las obras han finalizado y la casa es ya del interesado. Se gestiona un préstamo sobre el nuevo inmueble por la cantidad necesaria para su adquisición y se concede un periodo de carencia de un año para que el deudor venda el primero. De esta forma, el cliente sólo debe abonar las cuotas de su hipoteca actual. Con el montante obtenido en la venta, cancela el préstamo que pesa sobre la antigua casa y afronta los pagos de la nueva, que debe abonar al término del año de carencia.

¿Qué ocurre si finaliza el plazo acordado con la entidad y concluye la construcción de la futura vivienda, sin vender la actual? El cliente deberá contactar con su banco o caja para conseguir más importe (si es que necesita más efectivo) o para que le conceda una ampliación del plazo o del periodo de carencia (si no puede afrontar los pagos de la cuota acordada). Pero se enfrenta a una doble cuota mensual, por lo que muchas veces se ve obligado a malvender con urgencia o se expone a que la entidad embargue sus bienes e incluso a la pérdida de la propiedad inmobiliaria.

Otro supuesto es que la vivienda del cliente esté hipotecada. Entonces, la entidad financiera la amplía hasta el límite del 80% del valor de la propiedad. Si esta operación es inviable debido a que la tasación indique que su precio es insuficiente para garantizar el préstamo, se hipoteca también el inmueble que se pretende adquirir. Esto sólo puede realizarse con una compra-venta en firme, si las obras han finalizado y la casa es ya del interesado. Se gestiona un préstamo sobre el nuevo inmueble por la cantidad necesaria para su adquisición y se concede un periodo de carencia de un año para que el deudor venda el primero. De esta forma, el cliente sólo debe abonar las cuotas de su hipoteca actual. Con el montante obtenido en la venta, cancela el préstamo que pesa sobre la antigua casa y afronta los pagos de la nueva, que debe abonar al término del año de carencia.

¿Qué ocurre si finaliza el plazo acordado con la entidad y concluye la construcción de la futura vivienda, sin vender la actual? El cliente deberá contactar con su banco o caja para conseguir más importe (si es que necesita más efectivo) o para que le conceda una ampliación del plazo o del periodo de carencia (si no puede afrontar los pagos de la cuota acordada). Pero se enfrenta a una doble cuota mensual, por lo que muchas veces se ve obligado a malvender con urgencia o se expone a que la entidad embargue sus bienes e incluso a la pérdida de la propiedad inmobiliaria.

COMPRAR SEGÚN EL NIVEL DE RENTA
Ante la nueva y complicada situación, los profesionales aconsejan no depender del dinero que se pretenda conseguir de la venta de una vivienda para adquirir otra diferente. Si se desea comprar un segundo inmueble, el interesado debe comprobar su poder adquisitivo y capacidad de solvencia para enfrentarse a una hipoteca sin depender de una posible venta de su casa actual.

La inversión inmobiliaria ha dejado de ser una opción segura. Se recomienda cautela y paciencia, no comprar salvo en caso de urgencia y nunca endeudarse por encima del 35% del nivel de ingresos.
fuente: consumer.es

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