El número de préstamos que dejan de pagarse al menos durante tres meses crece: hipotecas dudosas.

Los tipos de interés no han parado de subir en nuestro país. Ha sido una lenta pero constante subida y esto ha provocado que se haya incrementado el número de las llamadas hipotecas 'dudosas' en España; préstamos que dejan de pagarse al menos durante tres meses. Aunque la cifra todavía no es preocupante, la morosidad hipotecaria ya alcanza el nivel del 0,41%, la tasa más alta de los últimos cinco años. Este dato, que muestra la proporción de créditos hipotecarios impagados que hay en un país, es muy importante para las entidades porque determina sus políticas a seguir a la hora de conceder nuevos préstamos. En la actualidad, son numerosos los bancos que han decidido endurecer las condiciones en la suscripción de hipotecas. En concreto, un informe del Banco de España expone que al menos diez entidades imponen ahora criterios más severos a los clientes que desean contratar un préstamo hipotecario. Esta práctica responde así a las recomendaciones del Banco Central Europeo que, ante la subida de los tipos de interés, ha advertido a las entidades que deben mejorar sus sistemas de control sobre la capacidad de pago de sus clientes. En cualquier caso, no hay que confundir las hipotecas dudosas con las llamadas hipotecas basura o de riesgo, que actualmente sí están creando problemas en mercados de otros países, como el estadounidense, pero que apenas se dan en España.

 

Hipoteca dudosa no equivale a hipoteca de riesgo


Aunque sea preocupante la subida de la morosidad, no conviene confundir el término de hipoteca dudosa con el de hipoteca de riesgo. En sentido amplio, una hipoteca dudosa es cualquier préstamo en el que hubieran pasado 90 días desde su impago o aquel sobre el que, no habiendo transcurrido dicho plazo, la entidad tuviera dudas muy razonables de que vaya a ser rembolsado y, por tanto, estuviera en fase de reclamación. Antonio Paños, director de riesgos de Bancaja, afirma además, que conviene distinguir entre impagado o incidencia y moroso o dudoso. "En el primer caso se incluyen aquellos clientes que no tienen absoluta coincidencia entre las fechas en que reciben su nómina o su flujo recurrente de ingresos y la fecha en que deben atender el préstamo. En este caso, estamos hablando de riesgo vencido e incidentado o impagado. Se trata de una situación transitoria de desfase y se analizada como tal. En el segundo caso, en el de moroso o dudoso, es posible que bien no haya ingresos suficientes para cubrir las cuotas acumulándose al menos tres cuotas si son mensuales", añade Paños.

En cualquier caso, las entidades antes de efectuar una reclamación formal se ponen en contacto con los clientes, por teléfono o a través de una carta, para informarles sobre la situación de impago y avisarles de que se ha acumulando la deuda vencida y, que, por tanto recibirán una reclamación formal.

Por el contrario, una hipoteca de riesgo es aquella que conceden entidades a favor de clientes que no tienen historial crediticio ni en muchos casos ingresos probados. En España sólo se da un insignificante mercado de este tipo de hipotecas que, por su parte, sí que es muy conocido en Estados Unidos.

Precisamente, en los últimos días se ha puesto de moda el término, ya que varias empresas estadounidenses dedicadas al negocio de las hipotecas basura (como también se conocen las hipotecas de riesgo) han hecho público que afrontan problemas de insolvencia. Javier López, presidente del intermediario financiero Crédit Services asegura, sin embargo, que "mientras que en Estados Unidos se conceden préstamos hipotecarios superiores al valor de tasación de la vivienda sin que el cliente aporte un justificante de ingresos, en España esta situación es impensable", apunta López. "Los problemas por los que atraviesa el arriesgado mercado hipotecario estadounidense, con dos financieras que tienen problemas de liquidez, no va a replicarse en España, donde la solvencia de los bancos es muy alta y las coberturas de los riesgos son cada vez mayores", afirma López.

Otra diferencia importante que conviene señalar es que mientras en Estados Unidos el negocio de las hipotecas de riesgo presenta una cuota del 20% de todo el mercado hipotecario, en España apenas un 0,72% de todo el negocio hipotecario está en manos de intermediarios financieros, que son los únicos que pueden promover este tipo de hipotecas 'basura o de riesgo', concedidas a clientes de riesgo elevado, con numerosos préstamos o ingresos muy bajos e irregulares. Además, las entidades españolas cuentan con un destacado fondo de cobertura por insolvencias para prevenir el efecto de un cambio de ciclo económico.

La situación del mercado hipotecario es, por tanto, muy diferente en España y en Estados Unidos. En nuestro país los clientes con mayores dificultades para el pago de una hipoteca están recurriendo a los intermediarios que reunifican deudas y que los remiten en muchas ocasiones a los denominados establecimientos financieros de crédito, con condiciones más flexibles que en los bancos o cajas tradicionales. Sergio Solís, vicepresidente ejecutivo de Capital Credit, asegura que más que buena o mala, la reunificación es la solución en mayúsculas. "Si las familias no pueden hacer frente a las diversas cuotas, la única manera de adecuar esta situación es a través de una refinanciación. Lógicamente, con la reunificación de deudas el plazo de amortización se alarga", asegura.

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