Hipotecas para 'mileuristas', misión imposible. Préstamos 

Las entidades exigen ingresos de hasta 3.000 euros para dar un préstamo.
 

Siempre nos quedará el alquiler! Esta es la única conclusión posible tras sondear, a golpe de sucursal, los cinco grandes de la banca española (BBVA, Santander, Banco Popular, Caja Madrid y La Caixa). Y no es que los requisitos para obtener un crédito hipotecario se hayan endurecido en tiempos de crisis, sino que las condiciones laborales del español medio no son compatibles con las exigencias de bancos y cajas en lo que a préstamos para vivienda se refiere.

El salario de los mil euros se ha extendido más allá del segmento de los jóvenes que se incorporan al mercado laboral aceptando sueldos bajos a cambio de experiencia profesional. En la actualidad, se estima que en España los denominados mileuristas pueden alcanzar los 12 millones de personas.

Simplificándolo mucho, los requisitos para acceder a un préstamo hipotecario son tener un empleo estable, una nómina abultada, un ahorro previo y la contratación de productos y servicios asociados. Aunque, incluso antes de eso, acceder a la información y condiciones de cada entidad para comparar y elegir la mejor opción ya constituye de por sí un quebradero de cabeza.

En ocasiones, bancos y cajas olvidan que son "tiendas" que venden productos financieros. Como en cualquier otra compra, el cliente tiene que conocer en profundidad la oferta global disponible para tener criterio a la hora de escoger y pagar. Una cosa tan obvia no siempre es tarea fácil, ya que algunos grupos se muestran recelosos ante una demanda de simple y pura información, sobre todo si no se les plantea un caso muy concreto y el demandante no se encuentra vinculado a la entidad en cuestión.

Pasado el escollo del sondeo inicial, las perspectivas no mejoran mucho. La primera condición para un préstamo hipotecario, un empleo estable, no es baladí en una realidad social como la que vive España en la actualidad, con una tasa de paro que ya roza el 18%. En el caso de que tengas la suerte de tener trabajo, el siguiente problema que se plantea es el sueldo.

Haciendo números, para acceder a una primera vivienda valorada en unos 240.000 euros, la nómina exigida oscila entre los 2.200 y los 3.000 euros. Según la Encuesta de Estructura Salarial elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el salario medio en España en 2006 -último año en que se realizó- era de 1.640 euros. Las cifras hablan por sí solas: o se ponen dos sueldos en común o cobras por encima de la media para afrontar el pago de la hipoteca.

Al hablar de los ingresos, no hay que olvidar el nivel de endeudamiento permitido, que bancos y cajas marcan en un máximo de entre el 35% y el 40% de la renta disponible. Más allá de estos porcentajes, consideran que el trabajador no puede sufragar otros gastos y aumenta el riesgo de impago en situaciones como, por ejemplo, la revisión del euríbor. El avance de la morosidad y la falta de liquidez hace que los bancos se protejan e impongan condiciones más duras que hace dos años. Pero la carrera de obstáculos no acaba aquí. El ahorro previo es un factor importante a tener en cuenta. Para el caso citado anteriormente, con una financiación al 80%, las entidades exigen una entrada de hasta 72.000 euros contantes y sonantes. Una cantidad algo desorbitada si tenemos en cuenta la capacidad de ahorro de un mileurista común.

Por último, dejando a un lado los tipos de interés y las comisiones, no hay que olvidar la exigencia de fidelidad por parte de las entidades. Junto a la hipoteca, lo normal es que bancos y cajas demanden al cliente la contratación de otros productos como seguros de vida y hogar, planes de pensiones y, por descontado, la domiciliación de la nómina.

Conviene aclarar que éstas son sólo las condiciones generales para acceder a un préstamo hipotecario. Todo lo aquí expuesto varía dependiendo del grado de vinculación con la entidad y el estudio concreto de cada caso. Aun así, la realidad del mileurista no cambia. Para él la hipoteca es una misión imposible.

¿Propietario antes de los 35 años?
El acceso a una vivienda en propiedad por parte del segmento de edad que las entidades acotan como joven -de los 18 a los 35 años- tampoco es fácil. Según el último estudio del Observatorio Joven de Vivienda, para acceder a un préstamo hipotecario un particular debería destinar el 86% de su sueldo a adquirir una casa, o cobrar tres veces más.

Teniendo en cuenta los niveles de endeudamiento (en torno al 30%), el salario tendría que ascender a unos 3.400 euros. De media, la nómina en este segmento no supera los 1.200 euros. Incluso sumando sueldos en el caso de vivir en pareja, la cantidad destinada a vivienda se situaría en el 53,9%. Pese a la bajada de los precios y la reducción de los tipos de interés, la temporalidad y la precariedad laboral en este tramo de edad dificultan la tarea de ser propietario de una casa antes de los 35.

Con este panorama, la vivienda pública o el alquiler parecen las únicas opciones posibles para este colectivo, aunque bancos y cajas que, conscientes de las dificultades de los jóvenes para comprar, diseñan hipotecas especialmente pensadas para ellos. Un mayor plazo de amortización (hasta 40 años) y unas condiciones más flexibles en los tipos de interés aplicados son las principales diferencias en este tipo de préstamos, aunque se incluyen otras facilidades.

Por ejemplo, la Hipoteca Blue Protegida de BBVA ofrece un seguro de desempleo gratuito que cubre las cuotas mensuales doce meses en caso de desempleo o incapacidad temporal y contempla la posibilidad de aplazar el pago de dos cuotas anuales hasta un máximo de 10 años. Pese a las ventajas promocionales de éste y otros productos similares, haciendo cuentas el sueldo sigue sin ser suficiente. El futuro como propietarios no es muy alentador para una generación de mileuristas con carrera, máster e idiomas pero cuya edad de emancipación del hogar roza ya los 30 años.


La banca financia hasta el 80% de la casa
Adiós al 100% de la financiación de la vivienda. Esta práctica se ha desterrado casi por completo en las entidades, aunque algunas, como BBVA o Ibercaja, afirman estar en disposición de ofrecerla, pero tan sólo en casos muy concretos. Y por supuesto, con aval de por medio. El porcentaje máximo ofrecido por bancos y cajas en este momento ronda el 80% de valor de tasación del inmueble o del precio de compraventa de la vivienda, cuando antes la financiación incluso superaba el importe de la casa. Pese a la elevada demanda del 100%, es poco común que una entidad acceda a esta modalidad de crédito, y si lo hace, las condiciones son muy estrictas. En algunos casos incluso se exige la presencia de dos avalistas con piso en propiedad libre de cargas. Eso sí, aunque se logre acceder a la financiación de la totalidad de la vivienda, hay que contar por adelantado con el 10% de su valor, correspondiente a los gastos asociados de la compra (gestoría, notaría, escritura e impuestos, principalmente).

El tipo de interés es otro de los indicadores a tener en cuenta a la hora de contratar la hipoteca. Las fórmulas que emplean las entidades para establecerlo varían, desde la Superhipoteca Tipo Fijo de Santander hasta la fórmula de Banco Popular, que establece grupos preferenciales a los que reduce el cargo en función del número de productos que tengan contratados con el banco. El porcentaje sumado al euríbor puede variar del 0,45% al 1,5%. El reclamo de "cero comisiones" tan sólo se emplea en casos muy concretos, como el de la Hipoteca Joven de Caja Madrid.


La cifra
53,9% de los préstamos hipotecarios los conceden las cajas de ahorro, seguidas de los bancos (36,6%) y otras entidades (9,5%).
Fuente: cincodias.com

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