Caja Burgos se suma al proceso de fusión de Caja Duero y Caja España

La fusión de las cajas castellanas no será a dos bandas, sino a tres. A la iniciativa de Caja Duero y Caja España se ha sumado Caja Burgos, según aseguran fuentes próximas a las negociaciones, que están siendo coordinadas por KPMG. Su incursión ha retrasado el calendario inicial de integración.


La entidad burgalesa se ha adherido a la iniciativa aprobada por las otras dos entidades financieras de Castilla León el pasado 21 de mayo. En sendos consejos de administración, Caja Duero y Caja España acordaron abrir un proceso “conjunto y coordinado” que concluya en la combinación de “estructuras, negocios y actividades”.

De ese acuerdo se había quedado fuera Caja Burgos, que desde hace más de seis meses venía persiguiendo su fusión con Cajacírculo. Sin embargo, la caja gestionada por la Iglesia Católica rechazó en varias ocasiones la propuesta lanzada por José María Arribas, presidente de Caja Burgos. Arribas insistió el pasado 27 de mayo en dicha unión ante el presidente de la Junta de Castilla León, Juan Vicente Herrena, en una reunión en la que también estaba presente el primer ejecutivo de Cajacírculo.

Su llamamiento no fue escuchado, por lo que dejó abierta la puerta a otras opciones. “Nosotros nos sentamos con todo el mundo que nos invita a sentarnos”, dijo Arribas tras el anuncio de sus homólogas castellanas al ser preguntado sobre si vería con interés un acercamiento a las cajas vallisoletanas y leonesa.

Dicho y hecho. Las tres se han puesto a trabajar para crear una sociedad holding que les permita compartir estructuras, hacer un balance más fuerte y ahorrar costes. La operación, según distintas fuentes próximas a las conversaciones, tiene el visto bueno del Banco de España, que considera que la suma de las tres entidades daría lugar a una caja que ocuparía el sexto lugar por activos y el quinto por depósitos.

No obstante, la incursión de Caja Brugos va a suponer un retraso sobre el calendario inicial tentativo que manejaban Caja España y Caja Duero. En principio, habían fijado el 30 de junio como fecha para tener encima de la mesa los estudios de KPMG y decidir cuál era la mejor solución para la fusión. Ahora, en cambio, se ha preferido no establecer plazos concretos porque la integración a tres requiere estudios más profundos y porque se considera necesario esperar a conocer los detalles del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (PROB).

En cualquier caso, lo que se se pretende es dejar hechos todos los trabajos preliminares antes del verano para que los consejos de administración puedan tomar las decisiones en septiembre como muy tarde. La operación a tres bandas también tiene el visto bueno de la Junta de Castilla León, que prefiere tener una caja autonómica más fuerte y evitar que algunas de las que están más tocadas, como Caja España, sea engullida por otra entidad de fuera.

Esta entidad es una de las que tiene la morosidad más alta del sector al cierre del primer trimestre del año, con un ratio del 5,28%. Por detrás está Caja Duero, con un 4,12% y Caja Burgos, con el 3,38%. Esta última sufrió un descenso de los beneficios del 77% entre enero y marzo por las dotaciones para insolvencias.

Fuentes oficiales de las cajas han declinado hacer ningún comentario sobre esta información al escudarse en la confidencialidad de las negociaciones.
Fuente: finanzas.com

 

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